El rayo que no cesa (Miguel Hernández)
Te me mueres de casta y de sencilla:
estoy convicto, amor, estoy confeso
de que raptor intrépido de un beso,
yo te libé la flor de la mejilla.
Yo te libé la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.
El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más patente, negro y grande.
Y sin dormir estás, celosamente,
vigilando mi boca ¡con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande.
Del poema "El rayo que no cesa" (Miguel Hernández)
Poeta de Murcia, España. Se le considera integrante de la generación del 27.
Es un poeta comprometido, valiente.
Se caracteriza por cuidar tanto la rima como la métrica a lo largo de su prolífica obra, en la cual expresa como pocos sus sentimientos y vivencias.
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