viernes, 22 de agosto de 2008

Buda y Jesús


Jesús y Buda tienen un mensaje idéntico, su máxima fundamental es el amor.
Ambos enseñan que el amor al prójimo, aún a los enemigos, tiende al desapego total, de poder, de todo lo material, del dinero. Y que la compasión es base esencial en la vida.

Yo soy cristiano por convicción, no practicante, pero sigo los mandamientos de la ley de Dios. No me representa mucho esfuerzo, puesto que siendo humano, con amor al prójimo y con unos valores sólidos, éstos se consiguen.

Durante un tiempo estuve perdido, sin norte. Con muchos problemas emocionales.

Necesitaba imperiosamente una ayuda. Un Maestro espiritual.

Cierta vez una amiga me aconsejó:

-Vete a la sede de Brahma Kumaris. - Allí podrás avanzar en el camino

En ese centro estuve durante un año donde aprendí el valor del silencio, de la meditación, de la disciplina mental, de la concentración en lo que se hace cada momento.
Otra vez la misma amiga me comentó:

-Ahora puedes ir a la iglesia San Telmo, allí hay un sacerdote maravilloso que hace meditación públicamente.

En San Telmo me enteré que había un centro de meditación zen muy cerca.

Al poco tiempo, empecé en dicha sede.

Participé en sentadas, zazen, comentarios sobre el budismo, sobre el libro
"La oración del Peregrino", hicimos marchas por los bosques y montañas, viajes extraordinarios donde practicamos reiki, caminatas, meditación. Y, finalmente, hicimos el Camino de Santiago.
Estuve en el grupo zen Maestro Eckhard un año que fue crucial en mi vida. Me dieron unas herramientas esenciales para vivir en el amor, en el desapego, en la compasión.
Fue increíble ese periodo, había dado un gran cambio, pero sólo era el principio.

Lamentablemente tuve que desplazarme a vivir a otro sitio y no continué en ese grupo.

Ese saber caminar por la vida con los valores del desapego, del amor y de la compasión a veces se olvida, casi siempre porque estamos metidos en la vorágine de la vida.

Pero por alguna extraña razón, de repente, alguien se cruza en mi camino, o me llega un mensaje lleno de luz y retomo la senda que nunca debí perder: el de la meditación, el del camino interior.

Y aquí estoy, tratando de avanzar hacia donde se anida el YO. El camino espiritual muchas veces es muy lento, tedioso, sin avances, pero, poco a poco, se irán viendo los resultados.

Tags: Mística, Meditación, Paz, Desapego

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